12 junio 2012

LA MUERTE DE JOSE ARCADIO BUENDÍA


Dicen que Gabriel García Márquez le cogió tanto cariño al personaje de José Arcadio Buendía en su novela “Cien años de soledad”, que lloró a la hora de poner fin a su vida. Tanto es así, que consiguió  embellecer el día de su funeral, con una preciosa lluvia de flores amarillas sobre Macondo.


"Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, lo sacudieron con todas sus fuerzas, le gritaron al oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo. Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro". 







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